Los métodos geofísicos en la exploración de oro

El oro es un metal que acompaña la historia de la humanidad, con el tiempo ha alterado el destino de varios pueblos,ciudades y países.

Existen historias de descubrimiento y conquista relacionados con yacimientos minerales, como la leyenda de Eldorado que condujo a Lope de Aguirre y a su grupo desde el Perú a la exploración del Amazonas, la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca al sur de los Estados Unidos, o la no menos famosa “fiebre del oro” a finales del siglo XIX en los territorios que USA expolió a México mediante el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, o bien, tantas otras historias, como las minas del rey Salomón, el tesoro de la Sierra Madre, la vida y obra de personajes como Cecil Rhodes en el sur de África, Nikita Demidov en los Urales, Andrew Carnegie en USA, etc., o bien, dentro de las leyendas, como el rey Midas, El Señor de los Anillos, etc., de situaciones de descubrimientos y explotación, en donde interviene la intrepidez, la valentía, la codicia, la violencia y el egoísmo, terminando incluso en guerras y/o explotación por el control de yacimientos auríferos, en donde el rey indiscutible simplemente es el oro.

Es necesario señalar, que en donde se han presentado dichos acontecimientos, son lugares precisamente en donde se encuentran los yacimientos minerales, y que no necesariamente se distribuyen al azar sobre la superficie terrestre, pero que podríamos decir que son coincidentes con la presencia de montañas, sierras o cordilleras (de carácter volcánicos), pero muy raramente en cuencas sedimentarias recientes u otras planicies. De esta manera, simple y sencillamente, es porque hay una estrecha relación con el llamado “cinturón de fuego”, en donde se presentan las agrupaciones de yacimientos minerales (provincias metalogénicas).

Actualmente el oro tiene un uso gemológico e industrial porque se utiliza en la industria eléctrica, electrónica y hasta en la odontología en forma de aleaciones como platino, plata, paladio y cobre, además del mercado cambiario.

Cabe destacar que el metal se produce de forma difundida, por lo tanto, para encontrar el lugar donde hay concentración, es necesario encontrar estructuras geológicas capaces de almacenarlo. Varios métodos geofísicos se aplican en la prospección de oro, varían dependiendo del contexto geológico de ocurrencia del depósito.

Los métodos geofísicos aplicados en la prospección de oro son: eléctricos, gravimétricos, magnéticos y radiométricos. Sin embargo, se debe tener cuidado si te dicen que con el GPR y con los métodos sísmicos se puede encontrar oro, que aunque podrían ser complementarios para estructuras relacionadas y con información ya definida para su exploración, no son determinantes dentro de los métodos geofísicos.

Los depósitos de oro se pueden clasificar como primarios, en los que el mineral se origina en procesos ígneos y metamórficos. También se clasifica como secundarios cuando el oro se concentra mediante procesos sedimentarios. Por ende, para su exploración se deben identificar las respuestas anómalas que se pueden relacionar con las estructuras en donde se podría almacenar el oro, el cual siempre se encuentra asociado en conjunto con plata, zinc, etc., y además, en sulfuros y óxidos, mezclado con oxido de fierro, hematita-magnetita, como en los IOCG Gold, acompañados incluso por uranio, o como en México, yacimientos de oro orogénicos de tipo vetas epitermales, brechas, IOCG, skarn y VMS, en donde se encuentra en las paredes del cubo de la pirita, con leyes de 0.5 a 1 gr/ton en forma diseminada, esto también considerando el zoneamiento a profundidad, y sobre todo si hay fracturamiento vertical.

De esta manera, los yacimientos epitermales pueden estar encajonados en rocas de cualquier tipo, que, aunque generalmente se supone que el origen de estos depósitos está ligado al emplazamiento de magmas a profundidad, o que sea como fuente de calor que active el hidrotermalismo, raras veces se puede encontrar al magma como el “culpable”, porque en su formación pueden intervenir aguas de muy diverso origen, como las tipologías de depósitos minerales formados por fluidos hidrotermales. Esto es, que siempre y cuando la formación de un depósito mineral pueda relacionarse con un evento geológico, o con un conjunto de eventos, la ubicación de los cuerpos geológicos que resultan de esos eventos puede servir de guía para el hallazgo de los depósitos.

Muchos geólogos preguntan cómo es la respuesta en polarización inducida (PI) para cierto tipo de mineral, sin embargo, como generalmente se trata sulfuros, estos siempre van acompañados de otros, considerando que además es importante el tipo de yacimiento y/o la génesis del mismo, en donde la finalidad es encontrar anomalías para posteriormente decidir donde perforar y verificar el contenido que produce dicha respuesta anómala. Esto es, que no existe precisamente una respuesta anómala que sea una receta para encontrar puntualmente el oro o cualquier otro tipo de mineral o metal relacionado a sulfuros. En una sección de Polarización Inducida (PI) es común fallar en el objetivo porque interpretan en magnitud alta, por algo dicen que no sirve ese estudio y lo llaman PI=PIRITA, cuando deben analizar PI vs Resistividad en simetría inversa tanto de la forma de anomalías como de magnitudes y no precisamente altas.

Cuando se va a interpretar información, tal vez se preguntarán ¿pero si busco un libro y quiero relacionar una propiedad geofísica con la geología no la encuentro en la realidad? Simplemente nunca la encontraran directamente y/o con precisión de acuerdo a la literatura, eso te lo da la experiencia, sin embargo, no siempre porque la relación de propiedades está en la escala en magnitud generalizada (el mayor de los mayores y el menor de los menores), analizando un background, un máximo y una media en los datos, así como un análisis geológico, mineralógico, geoquímico, etc. en función de profundidad, historia geológica, estructural, magnitudes locales y regionales. Porque además, varios sulfuros no son polarizables, y otros tampoco tienen respuesta magnética y en donde la magnetometría podría no ser útil, incluso dependiendo del tipo de estructuras o bien, incluso del tipo de yacimiento, y al tratarse de si dichos sulfuros se encuentran diseminados, la gravimetría podría no resultar útil tampoco. Por otro lado, los sulfuros no tienen una respuesta en otros métodos, como la refracción o el GPR, sino solo para estructuras someras y en donde difícilmente podrían detectarse anomalías directamente relacionadas con el parámetro anómalo que pudiera dar indicios de su presencia en un medio rocoso, sedimentario con o sin saturación.

Con el conocimiento de los alcances y limitaciones de los métodos geofísicos, de las propiedades y características de las respuestas anómalas de una zona de estudio particular (epitermal, skarn, VSM, etc.) y de la calidad en los datos obtenidos, jamás podría haber error en la interpretación sea está positiva o negativa para el fin buscado. Finalmente, es conveniente destacar que, bajar el costo en la exploración, es disminuir el riesgo en encontrar un objetivo como el oro.

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